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miércoles, 2 de noviembre de 2011

¿Enseñar Filosofía o Enseñar a Filosofar?


INTRODUCCIÓN
 La reflexión sobre la didáctica específica en la Filosofía es una realidad que hay que poner en práctica, pues el simple pensar no basta. Este punto es crucial para definir con argumentos y el objetivo de la enseñanza de esta área fundamental para la estructuración lógica del pensamiento y del lenguaje. El escenario fundamental de esta reflexión se encuentra en el lenguaje, base de la comunicabilidad del ser humano.

PALABRAS CLAVE
 Educación, Lenguaje, Comunicación, Filosofía, Sabiduría.

1. UNA CUESTIÓN DE DEFINICIÓN INTERESANTE: FILOSOFÍA
 Creo que es oportuno iniciar esta reflexión trayendo a colación la definición esencial de Filosofía, la cual inicia con identificar la acepción más común de qué es filosofía, la definición etimológica; cuya correspondencia es a “amor a la sabiduría, o, lo que quiere decir lo mismo, deseo de saber, o de conocimiento” (Hessen, J., 1925). Esta definición es la más usual con la cual nos podemos encontrar en la realidad del pensamiento filosófico, sin embargo, la realidad esencial de la acepción de la filosofía es más profunda, pues el carácter esencial de la filosofía está contenida en el reconocimiento de la “tendencia a la universalidad” (Hessen, 1925) que incluye en una reflexión sobre la realidad completa, aunque este término es inexacto, pues al decir “realidad”, ya es una cuestión compleja y completa que define el conjunto de implicaciones que componen el todo.

La filosofía es una tendencia a comprender y explicar la realidad que circunda al hombre, reconociendo que él hace parte de un todo, de la realidad. La segunda característica que se puede vislumbrar en el texto de Hessen (1925), denominado La Teoría del Conocimiento, él define una segunda característica que comprende la esencia de la filosofía: la actitud intelectual, es decir el carácter racional, en donde el papel del pensamiento es fundamental. Con esto se empieza a perfilar el carácter del hombre frente a la Filosofía, pues es su “espíritu” el que comienza la labor de fortalecer la realidad del conocimiento y la intelección del mundo, con el fin de originar el concepto del universo.

El filósofo es esencia el que “trata de conocer, de saber”, esta valoración del conocimiento está enmarcado en la realidad suprema presente en el espíritu: “los valores teóricos y prácticos, sobre los valores de lo verdadero, lo bueno y de lo bello”; esto hace que el factor cultural influencia la realidad del carácter cognoscitivo de la mente humana.

Todo esto confluye en la realidad que perfila la filosofía como una “autorreflexión”. El filósofo es un ser humano que a través de su deseo de saber, de conocer elaborar por medio de una acción del espíritu un concepto universal sobre la realidad que lo rodea a sí mismo. Con esto llegamos a acercarnos a un aspecto fundamental de la filosofía, en donde “es un intento del espíritu humano para llegar a una concepción universal mediante una autorreflexión sobre sus funciones valorativas teóricas y prácticas”. Éste es un acercamiento pues el espíritu humano está encaminado a la comprensión de la realidad, esa comprensión se formula a través de la autorreflexión que concluye con la valoración moral y ética correspondiente.

Sin embargo, para poder definir el curso de la reflexión sobre si en realidad se ¿enseña filosofía o se enseña a filosofar?, está en el reconocimiento de las características esenciales definidas anteriormente sobre la esencia de la filosofía. Primero, es fundamental identificar que es una “autorreflexión”, es decir, es una acción del espíritu humano, no sólo basta la razón, es una cuestión de autoreconocimiento. Segundo, la actitud de comprender, de inteligir la realidad, lo cual se hace al intentar elaborar el concepto del universo, lo que rodea al hombre y se convierte en su hábitat de desarrollo usual. Tercero, el reconocimiento del compromiso que el mismo espíritu humano posee para evaluar su actitud frente a esa concepción universal y frente a toda la realidad que rodea al ser humano.

La filosofía es una cuestión esencial e inherente al espíritu humano con la cual se desarrolla el proceso de autorreconocimiento en la realidad. Todo esto produce en el espíritu una actitud de conocimiento de esa realidad. La combinación del deseo de saber, el autorreconocimiento y la curiosidad del espíritu humano produce la acción de la autorreflexión con el cual se compromete en la concepción del universo.

2. FILOSOFÍA: ENSEÑAR O INVESTIGAR
 Comprendiendo la realidad anteriormente expuesta, el dilema del profesor de Filosofía comprende la situación de encontrar herramientas necesarias para ejercer su papel como docente en esta área, específicamente, al tratar de mirar su funcionalidad.

Por esa razón, se cree desde lo más profundo de la personalidad que hay una gran situación para superar, pues la filosofía necesita de mucha orientación, claro que el papel del docente debe ser la de aquel orientador que sondea y señala caminos.

Claro también, que se debe observar otra realidad, el docente debe asumir su responsabilidad de enseñar y de orientar, sin embargo, eso no omite su función principal que es investigar en la realidad pedagógica como mejorar la asimilación de los distintos aprendizajes en el estudiante.

Por eso la segunda cuestión, al intentar resolver la pregunta problema es el dilema del ¿enseñar o investigar? La respuesta puede ser clara, el filósofo es aquel que no puede estancar el conocimiento, pues su esencia es la del deseo de conocimiento o de saber, al cual tiende a través de la investigación. El docente forma con su ejemplo y con su labor constante de entrega a su investigación. Especialmente, el filósofo es aquella persona que sondea la realidad e investiga en ella para poder crear su concepto universal.

En ese dilema del enseñar o investigar, el filósofo encuentra la complementariedad, pues si no se investiga, el conocimiento se estanca y los procesos de formación o de generación de aprendizajes quedarían igual. La investigación es la fuente que enriquece la realidad de los procesos de Enseñanza-Aprendizaje-Evaluación en Filosofía.

La investigación en filosofía se convierte en el motor fundamental de la realidad axiomática del aprendizaje significativo en esta área.

3. FILOSOFÍA ES CUESTIÓN DE COMUNICACIÓN
 Esta tercera cuestión, también es fundamental para la resolución de este dilema, pues la principal función de la filosofía es la comunicación. El filósofo es un comunicador por excelencia.

¿Cómo se ve esta situación? En lo que se podía exponer anteriormente, se decía que el motor de la filosofía es la investigación, sin embargo, esa investigación se torna oscura e inservible si no se puede comunicar o compartir para enriquecer el conocimiento del otro, además en la comunicación el filósofo cae en la cuenta de su verdadera labor como cuestionador de la realidad.

Se encontraba anteriormente en varias lecturas realizadas en obras de Hessen, que la filosofía está encaminada desde su origen en la obtención de la sabiduría. Sin embargo, esa sabiduría en la antigüedad era entendida como la fuente de un saber vivir. La sabiduría es práctica, es puesta en consideración en la realidad. Sabiduría no era entendida como la acumulación de saberes para desenvolverse de manera fluida en los aspectos académicos, sino que era vista como la realidad que regía la misma existencia, es decir, la sabiduría era una cuestión existencial. Sabiduría era vista como el “saber vivir bien”.

Por esa razón, el sabio no es aquella persona que sabe mucho, sino aquella persona que sabe gozarse su propia existencia.

4. ¿SE ENSEÑA FILOSOFÍA O SE ENSEÑA A FILOSOFAR?
 El principal objetivo del filósofo que se dedica a la docencia no es el de simplemente enseñar filosofía, la cuestión no es la de transmitir una cantidad de contenidos que pueden llegar a ser descontextualidad a una realidad que abarcan al estudiante.

Por qué tanta “carreta” para llegar a esta situación, es simple: el filósofo es aquel se encarga de visualizar en la realidad el Ser que lo domina, y pretende reflejar con su investigación la posibilidad que el Hombre pueda vivir mejor y no “alienado” o “enajenado”, como lo expresaban Marx y Fromm.

El filósofo se enfrenta a una realidad expresada por el materialismo histórico durante la historia de la filosofía, y para la realidad personal se podría definir así: el filósofo que enseña contenidos preestablecidos para ser aprendidos y no reflexionados está enajenando al estudiante, creando en él la imposibilidad que surja un pensamiento propio y crítico de la realidad que lo supera.

Por esa razón fundamental, se cree que el principal objetivo motivador de un filósofo cuando se enfrenta a la docencia es la puesta en práctica de herramientas y contenidos que colaboren con la generación de aprendizajes significativos basados en la autorreflexión, la investigación y la comunicación en el estudiante.
Luis Eduardo de Jesús Ortiz Gómez
Licenciatura en Filosofía y Educación Religiosa
La Didáctica como un Ámbito de Reflexión para el Aprendizaje



CIBERGRAFÍA

Q      HESSEN, J. (1925). Teoría del Conocimiento. (J. Gaos, Trad.). Instituto Latinoamericano de Ciencias y Artes. Recuperado el 27 de Octubre de 2011, en: http://exordio.qfb.umich.mx/archivos%20PDF%20de%20trabajo%20UMSNH/tesis/JOHANNESHESSEN[1].pdf

1 comentario:

  1. Claudia Yulieth Hernandez B14 de noviembre de 2011, 16:14

    Hay que cambiar el formato y encasillamiento de las clases de filosogia, se debe comenzar por cuestionarnos sobre si nosotros queremos pensar, si estamos dispuestos a filosofar y contribuir con el análisis de nuestro mundo, no solo por analizarlo, sino para transformarlo

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